Jazz Music

“El rock es una piscina, el JAZZ es todo un océano”.

Años 60’s

Los años sesenta: la “New Thing” y el soul. En Estados Unidos los años sesenta vieron cómo los movimientos políticos y sociales afroamericanos adquirían cada vez mayor dimensión con líderes como Martin Luther King o Malcolm X, y lograban el objetivo de la consecución de los derechos civiles que hasta entonces el racismo les había negado.

En este marco apareció la primera casa discográfica dirigida por un hombre de color, la Tamla Motown, responsable del lanzamiento de numerosas estrellas del rhythm and blues y el soul con una gran capacidad de penetración comercial, es el caso de Marvin Gaye, Aretha Franklin, Sam Cooke y sobre todo James Brown, apodado “Godfather of soul” (el padrino del soul), que supo transformar como nadie la esencia del gospell en experiencia mística laica, convirtiendo sus conciertos en actos de fervor casi religiosos.

Mientras tanto el pop británico de los Rolling Stone o Erik Clapton descubría el blues y lo divulgaba entre el público europeo a través de sus propias versiones, a menudo bastante alejadas del original, pero que sirvieron para dar a conocer a algunos de los grandes maestros del blues.

Así, mientras una parte de la música afroamericana alcanzaba una dimensión como nunca se había conocido, el jazz vería el advenimiento de la “New Thing”, literalmente la “cosa nueva” o free jazz, una radical alteración de los principios musicales que habían regido anteriormente la improvisación. Músicos como Ornette Coleman o Cecil Taylor lideraron este movimiento revolucionario de tintes reivindicativos que chocó contra el muro de la incomprensión. Promovían una música ajena al servilismo hacia el público blanco, que paradójicamente era el único que les prestaba atención, mientras el público afroamericano se decantaba hacia otros estilos. Aún hoy los coletazos del free jazz tienen más eco en Europa que en Estados Unidos.

Buena parte de los músicos del free jazz, excelentes instrumentistas, fueron poco a poco abandonando este callejón sin salida que les conducía a una situación de incomprensión musical generalizada.

En resumen, el final de los años sesenta fue una época de increíble proliferación de estilos y de géneros, y el aficionado al jazz disponía de un amplísimo abanico de ofertas, desde el tradicionalismo de Armstrong a la vanguardia de Cecil Taylor o de Charles Mingus, pasando por las orquestas de Count Basie y Duque Ellington, por las diversas formaciones de Dizzy Gillespie, los Jazz Messengers, el blues de B.B. King, el soul o el rhythm and blues.

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